miércoles 22 de abril de 2009

ROJO SOBRE NEGRO



Entiendo el monumental enfado del sector clerical español; la idílica imagen del bien común, de la que parece ser tenían patente de corso, ha cambiado de manos. El oligopolio católico- conservador que obraba como hacedores de vida y opinión, dando y quitando miserias y alegrías a quiénes pudiesen permitírselo, está pasando a las hordas rojas, que ocultando su tridente a juego con el rabo y los cuernos ha hecho, de la igualdad de derechos y oportunidades, una sociedad más justa.


Las mentiras tienen las patas muy cortas; parapetados en pertinaces juegos de palabras, fábulas y dimes y diretes que cristalizaron en la mayor estafa religiosa de la historia, los obstinados ideólogos de la Iglesia Católica construyeron un imperio a fin de perpetuar su estirpe fundamentalista más allá del fin de los días. Craso error. No coló. La cultura y la educación, en su faceta de formadoras, mostraron una senda poco conocida, donde la libertad y la igualdad jalonaban un tránsito bien definido, lejos de despotismos y nubarrones teológicos, que abotargaban cerebros y obnubilaban pensamientos.


El progreso avanza lento pero firme. Nuestra sociedad actual es una muestra patente. La naturaleza, sabia por definición, camina estación tras estación para modelar nuevas formas y contornos. Todo se transforma; nada permanece.


El conservadurismo al que la derecha ibérica quiere someternos, no es sólo un acto contra natura; es la mayor muestra de cinismo que háyase visto.


Cuando la sociedad española aplaude los constantes avances que se están produciendo en la investigación con células madre, plasmados ya en actuaciones concretas que pueden servir para traer la felicidad a una familia; cuando las mujeres españolas pueden, por fin, interrumpir su embarazo de forma voluntaria sin tener que sentir el aliento de la justicia; cuando dos personas pueden acceder a unirse sentimentalmente, garantizando así sus derechos, el principal de ellos la posibilidad de crear una familia, independientemente de sus tendencias sexuales, el Cardenal de Madrid y Presidente de la Conferencia Episcopal, Rouco (¿Sifredi?) Varela arremete contra la ley del aborto y la obstinación de un Gobierno comprometido con los derechos y las libertades de todos los españoles, poniendo en duda la legitimidad del sistema democrático: "No es verdad que la democracia pueda funcionar bien como mero juego de mayorías y minorías con independencia de su sustrato ético. En una situación así, la democracia se convierte fácilmente en una palabra vacía".


La Iglesia Católica, y su brazo armado, la derecha rancia y señorita, se acuerda de Santa Bárbara cuando truena. Mientras la cúspide de los Gobiernos, fuesen provincianos o no, era un coto cerrado para las estirpes falangistas, la Iglesia, fiel a su idea de perpetuidad, consentía cuántos desatinos pasasen por la cabeza del Gobernador Civil o del cacique pueblerino de turno. Ego te absolvo a peccatis tuis. Fin del problema.


La liturgia católica ofrece constantes referencias a la paz, a tal punto que la finalización de la misma es advertida con un solemne: “podéis ir en paz”. Efectivamente, nos vamos con la paz a otro lado; por ejemplo a Irak, a catequizar a los musulmanes para que vean la luz. ¿Qué las bombas occidentales de la Comunidad de las Azores asesinan, de manera indiscriminada, a inocentes civiles? Pues que la paz esté con vosotros. ¿Qué fallecen 62 personas por la incompetencia de un miembro supernumerario del Opus Dei? Que la paz esté con vosotros. ¿Qué descubren los abusos que han efectuado sacerdotes de la Iglesia Católica americana sobre menores de edad? Que la paz esté con vosotros. ¿Qué una pareja normal no puede anular su matrimonio por no disponer de efectivo, tal y como lo han hecho famosas/os artistas con los bolsillos repletos? Que la paz esté con vosotros.


Prediquemos… con el ejemplo de otros. La jerarquía eclesiástica echó su ancla sobre el puerto de una vida tranquila. Es demasiada tentación renunciar a los placeres mundanos; que prediquen los ignorantes.


¿Y sin un día descubrimos que es un familiar directo de estos doctores de la Iglesia quien se beneficia de estos avances científicos? … Que la paz esté con vosotros.


¿La democracia era una palabra vacía cuando Don Francisco convirtió España en su coto particular de caza (nunca mejor dicho)?... Que la paz esté con vosotros.


¿Cuándo España entera salió a la calle para protestar por una guerra injusta, pasando por alto la voluntad del Parlamento Español? … Que la paz esté con vosotros.


¿Cuándo Álvarez Cascos se enfrentó a dos divorcios consecutivos, previa, en su día, voluntad contraria a la ley del divorcio? … Que la paz esté con vosotros.


El rojerío que impregna el color del ejecutivo central debe ser la seña de identidad de los programas y las políticas con que nos inundan ZP y sus muchachos. Escaso favor haríamos a la sociedad y a nuestros descendientes si no aprovechamos esta oportunidad para diseñar actuaciones sociales que cristalicen en una sociedad más justa, igualitaria, moderna y libre de ataduras, estereotipos y actitudes esclavistas parapetadas en el temor a lo desconocido. Es nuestro momento. Y sabemos que es así, porque los seguidores caudillistas –Roucos, Cañizares, Trillos, Martínez Pujaltes y demás fauna servil a intereses neocon- mantienen su permanente condena a los logros sociales que el gobierno socialista está consiguiendo.


Si el contubernio nacional- católico fuese una línea de transporte, yo hace tiempo que me habría bajado, no fuera a darse el caso que me pasase mi parada y tuviese que volver andando. Supongo que ellos harán el trayecto completo, a pesar de que el autobús ya no está para muchos trotes. Les importa poco; mientras lleven el volante…


Que el tiempo no os cambie.

jueves 16 de abril de 2009

FRIEDMAN, EL CAZADOR CAZADO


Una de las primeras lecciones que enseñan en las carreras de ciencias sociales es que la economía está llena de fluctuaciones; de ciclos alternos que tan pronto se sitúan en épocas de crecimiento, como de caída.


Desgraciadamente, hoy en día nos encontramos en esta segunda etapa, con situaciones muy complicadas que están afectando, indistintamente, a empresarios de toda índole y condición, economías familiares y sector público. La paralización del mercado es evidente y, desde los diferentes ámbitos de Gobierno, en todos los estamentos administrativos, se están tratando de tomar medidas que corrijan los desatinos del mercado libre.


En estos tiempos, cuando los ámbitos públicos y privados solicitan a los Gobiernos la adopción urgente de medidas que palien la grave situación de recesión que padecemos, me vienen a la cabeza las tesis de Milton Friedman y el Neoliberalismo, tan celebradas por los Gobiernos conservadores de finales de los setenta y principios de los ochenta –Thatcher, Reegan, Nixon,…-, y posteriormente por los populares europeos, con especial incidencia en el Gobierno de Aznar.


Por si no estuvieseis familiarizados con la temática, os diré que Friedman fue el ideólogo del neoliberalismo, teoría económica que aboga por la no intervención pública en la economía; el control de la misma debía estar en manos privadas, y sería el propio mercado el que se autorregulase, poniendo a cada uno en su sitio.


Sumidos en una crisis galopante -hay quienes afirman que es la más grave desde el crack de 1929-, los Gobiernos de medio mundo han optado por la puesta en marcha de medidas con las que hacer frente a la inestabilidad comercial para reactivar el mercado. Desde todos los sectores se piden pautas que sirvan para compensar las pérdidas a las que, en la actualidad, tienen que hacer frente.


En los periodos de vacas gordas, cuando era el mercado quien regulaba las transacciones comerciales, y en las grandes y pequeñas empresas los beneficios abundaban, nadie se acordaba del Estado. La principal preocupación era engordar las cuentas corrientes y desarrollar políticas laborales cercanas a las tesis neoliberales, olvidando las duras condiciones a las que se enfrentan diariamente los trabajadores, y a los que, al menor atisbo de petición de incremento salarial o mejora de sus condiciones laborales, se respondía con un apercibimiento de despido y una amenaza del estilo “si no estás conforme, hay mucha gente que estaría encantada de hacer tu trabajo”. Es por ello que estos pseudos- empresarios solicitaban encarecidamente una mayor flexibilización del mercado laboral, abogando por el despido libre como un sistema maravilloso que dinamiza los mercados, eleva la competitividad, fomenta la economía y nos inunda de bienestar y riqueza.


Friedman, en una de sus frases lapidarias, afirmaba que “soy Republicano por cuestiones de conveniencia, no de principios (era norteamericano). ¿Quién puede fiarse de alguien que antepone su conveniencia a sus principios ideológicos?


Tengo la impresión de que los que abogaban por las tesis liberales como forma de progreso, crecimiento y desarrollo, hoy son los cazadores cazados. Hicieron de las tesis de Friedman su abc particular, y ahora, cuando el libre mercado fracasa por la excesiva especulación que ha tenido lugar a todos los niveles, con especial relevancia en el sector de la construcción y los mercados financieros, piden la intervención de los Gobiernos. Donde dije digo, digo Diego. ¡Bienvenidos al imperio del cinismo!.


Y como muestra un botón.


El ideólogo de la derecha española y agitador de las ondas, Federico Jiménez Losantos, ha puesto el grito en el cielo porque la Cadena COPE ha decidido que no va a continuar y quiere despedirlo.


Como buen “Neocon”, tantas veces defensor de la flexibilización laboral, ha optado por modificar su discurso, y ahora, cuando el vencido es él, se viste la camiseta revolucionaria y aboga por el cumplimiento de su contrato; de no ser así, sus abogados velarán por la defensa de sus derechos laborales, indemnización incluida.


No creo que Federico tenga problemas para llegar a fin de mes. Me preocupan más los trabajadores que han sufrido los desmanes de los defensores del Neoliberalismo, que se han quedado en la calle con una hipoteca a la que hacer frente por tratar de mejorar sus condiciones laborales con la ¿sana? intención de ofrecer a sus hijos una vida más razonable.


Opino que es necesario hacer un esfuerzo extra e impulsar la economía mediante la reactivación de los mercados. Sólo así podremos hacer frente a esta situación. Y son los Gobiernos quienes deben adoptar las medidas pertinentes para que los desvaríos economicistas no vuelvan a repetirse.


Y después de esto, ¿alguien abogará por el neoliberalismo como forma de actuar en los mercados internacionales?; cuando se reactive el ciclo económico, ¿las empresas ofrecerán parte de sus beneficios a las arcas públicas para compensar las ayudas que se les están prestando?; ¿accederán a bajarse al sueldo los grandes directivos –léase SEAT- para incrementar la situación de los trabajadores?


Es el momento de la ideología, de la apuesta por los principios socialdemócratas como vehículo de crecimiento, del Estado del Bienestar como garante de una vida digna para todas las familias.


Que el tiempo no os cambie.


martes 14 de abril de 2009

EL PP ES COMO EL PERRO DEL HORTELANO...


No me cansaré de repetir que el mayor pecado de los que nos llamamos españolitos suele ser la memoria histórica; presentamos un escaso bagaje recordatorio cuando tenemos que echar la vista atrás y comprobar lo que el tiempo, la historia o los responsables de la misma, han hecho con nuestras vidas.


Y resulta fácil acordarnos de aquello que resultó más destacado; pero cometemos el error de dar muchas cosas por supuestas y confiar en lo que otros/as comentan o dejan de comentar. Al fin y a la postre, si otros hacen el esfuerzo por nosotros, ¿para qué esforzarnos?


Parece que algo así funciona entre los muchachos de Génova, quienes, dicho sea de paso –seré suave en la definición-, son como el perro del hortelano, que ni comen ni dejan comer. En este caso, para no sobrecargar las neuronas de quien pueda tener ocasión de leer, realizaré un ejercicio sencillo, que mezcla las bondades del pasado –muchos pensarán que cualquier tiempo pasado fue mejor- con el presente más amargo –el que están intentando crear los chavales/as del Partido Popular-.


Nos remontamos al año 2002. Para desgracia de los que nos consideramos progresistas, de izquierdas, rojos, etc., más toda la pléyade adjetivadora con la que pretenden descalificarnos quiénes se imaginan depositarios de la más firme tradición nacional católica española, transcurre el sexto año del aznarato, segundo de la mayoría absoluta con que nos obsequió el Niño del Escorial. Y como suele ser costumbre en los Gobiernos democráticos, sujetos a los vaivenes de un mundo cada vez más globalizado y en donde la coyuntura gana terreno a lo estructural, José Mari decide llevar a cabo la reforma de su equipo de Gobierno.


Entre los nuevos Ministros, se encuentra Eduardo Zaplana, presidente hasta entonces de la Generalitat Valenciana, que pasa a ser el nuevo titular del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. ¿Y cómo presidente de la Comunidad Valenciana? Pues José Luis Olivas, número dos del PP valenciano, conquense de origen y previsiblemente –por aquel entonces-, el hombre que aumentaría la mayoría popular en las Cortes valencianas.


Ningún partido político de la oposición realizó declaración alguna cuestionando la legitimidad del nuevo Presidente, salvo el lógico voto en contra en el Parlamento.


La toma de posesión se realizó con la asistencia de varios ministros del ejecutivo aznariano, entre ellas la del entonces titular de Administraciones Públicas, Javier Arenas Bocanegra.


Encaramados nuevamente en la máquina del tiempo, viajamos al año 2001, y concretamente a febrero.


Menos de un año después de que la derecha consiguiese su anhelada mayoría absoluta, el Presidente del Gobierno nombra Ministro de la Presidencia a Juan José Lucas, hasta entonces Presidente de la Junta de Castilla- León. El portavoz del Grupo Parlamentario Popular en las Cortes castellano leonesas, Juan Vicente Herrera Campo, toma posesión como nuevo Presidente.


Ningún grupo político pone en tela de juicio la legitimidad de este nombramiento.


Volvamos al presente.


José Luis Rodríguez Zapatero, a trece meses de los últimos comicios generales, opta por modificar la composición y estructura de su Gobierno debido a la situación mundial en que nos encontramos.


Con la intención de mejorar la coordinación entre las Comunidades Autónomas, entre sí y con el Gobierno Central, nombra a Manuel Chaves, hasta entonces Presidente de Andalucía, vicepresidente tercero del Gobierno de España y ministro de Política Territorial. José Antonio Griñán se perfila como nuevo Presidente de Andalucía.


El candidato y Presidente del Partido Popular en Andalucía, Sr. Arenas Bocanegra, llama "irresponsable" al ex presidente de la Junta, Manuel Chaves, por "huir" a la política nacional dejando a Andalucía en una situación de vacío. Y respecto al, previsiblemente, futuro presidente autonómico, José Antonio Griñán, sostiene que su nombramiento es "legal" pero no "legítimo", porque no ha sido elegido por las urnas, solicitando el adelanto de elecciones autonómicas.


Nuevamente, los chicos de la gaviota olvidan su pasado reciente, y haciendo gala de su bien ganada fama de cínicos e hipócritas, piden el adelanto de las elecciones en Andalucía, argumentando tal solicitud en la deslegitimidad de Griñán para ocupar el puesto en cuestión.


¿Por qué sí está legitimado un cambio de Presidente en la Comunidad Valenciana o en Castilla-León, gobernadas por el PP, y no en Andalucía, presidida por el PSOE?; ¿no es la misma situación?; ¿por qué el PP, por boca de su Presidente, critica la nueva composición del Gobierno, si se hartaron de pedir el cambio en el mismo?; ¿y por qué encuentra poco razonable que este cambio se haga a poco más de un año de la celebración de las últimas elecciones generales?; ¿acaso Aznar no llevó a cabo un cambio de Gobierno en febrero de 2001, cuando sólo habían transcurrido 11 meses de las elecciones de 2000?; ¿y por qué el PP actúa como la gata Flora, que si se la meten grita y si se la sacan llora?.


Asistimos a un nuevo episodio de deslealtad institucional del Partido Popular. Olvidan pronto los actos que en su condición de Gobernantes llevaron a cabo. Tal vez, su amparo ético resida en que el actual Gobierno no goce de la mayoría absoluta que en su día obtuvo el Sr. Aznar, pero no es menos cierto que en 2008 el Partido Socialista fue el más votado; su condición de Partido del Gobierno es legítima y, por tanto, con capacidad para liderar cualquier actuación que la separación de poderes le otorgue.


Este Gobierno acude a las Cortes Generales cuando la materia a tratar debe ser objeto de debate; no obvia el preceptivo trámite parlamentario cuando es necesario -¿olvidamos la Guerra de Irak?-, y no provoca momentos de tensión familiar como el que protagonizó Trillo-Figueroa Martínez-Conde con el fallecimiento, y posterior identificación, de los 62 militares que provenían de Afganistán.


Si el mayor pecado de este Ejecutivo es tardar en buscar la mejor opción para atajar la crisis global que padecemos, tengo muy claro el sentido de mi voto en las próximas elecciones. Desde luego al Partido Popular, no.


No quiero un Gobierno que no sepa reconocer sus errores –pasados y presentes-; no quiero un Gobierno que oculte información; no quiero un Gobierno que se pase por el arco del triunfo la voluntad del Pueblo, residenciada en las Cortes Generales; no quiero un Gobierno que olvide su pasado, ni reciente ni pretérito; no quiero un Gobierno que anteponga su condición de Partido Político a su representación institucional; no quiero un Gobierno que distinga situaciones similares por la condición partidista.


Quiero un Gobierno que actúe; que se equivoque por acción, no por omisión.


No perdáis la capacidad de memoria; en ella está nuestra salvación.


Que el tiempo no os cambie.


miércoles 8 de abril de 2009

EL VALOR DEL CONSENSO, UNA OPORTUNIDAD PERDIDA


El Profesor Fernando Vallespín, Catedrático de Ciencia Política y de la Administración en la Universidad Autónoma de Madrid, ha señalado en numerosas ocasiones que para que haya un buen gobierno tiene que haber una buena oposición. Estoy totalmente de acuerdo.


El proceso de transición español es considerado, mundialmente, un ejemplo de eficacia y consenso entre posturas radicalmente enfrentadas. Un ejercicio de reconciliación, con base en los desatinos fascistas que, casi cuarenta años atrás, convirtieron el territorio español en un gran campo de batalla. Vencedores y vencidos hicieron borrón y cuenta nueva, surgiendo así el mayor período de estabilidad democrática de nuestra historia.


Ambas afirmaciones deben ser completadas, necesariamente, con una tercera: la democracia en nuestro país se articuló en base al consenso, fieles a la tradición de los sistemas políticos de nuestro entorno, y en contraposición al modelo anglosajón de todo para el vencedor.


El modelo parlamentario español permite un diálogo entre la oposición y el Gobierno que incrementa la calidad de la democracia y del que carecen algunos sistemas presidencialistas que dejan fuera de las instituciones a los líderes que pierden las elecciones. Secundino González Marrero. “Temas para el debate”. Nº 173.


En la actual etapa democrática, los periodos legislativos en los que el Partido Socialista ha estado al frente del Gobierno de la Nación han resultado etapas convulsas, sumidas en el despropósito de un partido en la oposición que ha buscado, parapetado en el todo vale, cualquier fórmula que le legitimase ante la opinión pública como la única alternativa válida a ocupar el Gobierno.


Los escrúpulos de los que carecen son el tónico reconstituyente que impulsa su actuación, aliándose con instituciones y grupos que bien podrían situarse en las tesis de los antisistema, y que han olvidado los principios constitucionales recogidos en nuestra Carta Magna de 1978.


La separación entre Iglesia y Estado es un principio recogido en el artículo 16 de la Constitución: 1. Se garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos y las comunidades sin más limitación, en sus manifestaciones, que la necesaria para el mantenimiento del orden público protegido por la Ley; (…); 3. Ninguna confesión tendrá carácter estatal (…).


En base a esta separación, el Gobierno español optó por modificar la ley que regula las prácticas abortivas en España, en un intento por regular esta práctica cuando causas de fuerza mayor así lo aconsejen, y no fuese constituyente de delito. Es decir, se pretende crear el marco legislativo adecuado para que dentro de la libertad que este tipo de leyes procuran, las mujeres que tengan que abortar lo hagan sin ser acusadas de delito alguno. Ello no obstante, no significa que se aconseje, ni se recomiende, esta práctica ante cualquier indicio. Siempre es preferible prevenir cualquier embarazo no deseado.


Es preciso recordar que hace no muchos años las mujeres de este país, cuando querían ejercer su derecho a abortar, debían salir de España, una posibilidad que sólo podían permitirse aquéllas que disponían de un cierto nivel económico, y que en la mayor parte de las ocasiones se situaban, ideológicamente, en el espectro de la derecha. No estaba bien visto, pero se tapaba el hecho de que las clases pudientes optasen por esta fórmula para evitar las vergüenzas en los círculos de amistades y conocidos.


Pero ahora, cuando un Gobierno Socialista, progresista, de izquierdas, desea universalizar esta posibilidad para que todos podamos ser iguales ante la ley, la Iglesia Católica, la que se dice defensora de los derechos, de la vida y de la moral, arremete contra el Gobierno por permitir esta acción si ello fuese menester. Se suma a esta postura los sectores más rancios y ultras del Partido Popular –es decir, la práctica totalidad de sus militantes y simpatizantes- que, al más puro estilo servil de “brazo tonto de la ley”, se arma con lazos blancos y toma la calle para, tras olvidarse de su condición de representantes públicos y escudándose en la libertad personal, salir en las procesiones de Semana Santa y hacer apología de una postura extremista, un síntoma de que no han abandonado su predilección por los regímenes caudillistas y totalitarios, que usan en función de la postura que toque defender en el momento preciso. Tan pronto se convierten en los más firmes defensores de la Constitución Española del 78, como abogan por posturas insolidarias y vacías de contenido, amparadas en manifestaciones falangistas que, transcurrida la oportunidad del momento, acogen como suyas y practican con asiduidad. Véase, por ejemplo, el derecho al divorcio.


Cuando aparecen ejemplos como el del pasado fin de semana en Cuenca, con los concejales populares amparados bajo el palio de la defensa a ultranza del nacional catolicismo, con lacito a juego y la intransigencia por bandera, no tengo por menos que repudiar la hipocresía de la que hacen gala constantemente. Obvian su condición de ediles y abogan por la libertad personal, olvidando que es posible que hayan recibido apoyos de personas que no están de acuerdo con la postura de la Iglesia, ni con las del PP, y pueden sentirse ofendidos. Les da lo mismo; un nuevo ejercicio de ignorancia social que no les pasa factura en periodos electorales.


Habría que decir a estos “portadores” que acudan a pedir el voto, en los próximos comicios municipales, con el lazo blanco en la solapa, para que no olviden los ciudadanos las posturas que han defendido bajo su periplo como ediles. Aunque ellos saben que el mayor pecado de este país es la falta de memoria histórica. Sería un buen ejercicio dejarlo presente en el recuerdo y que la ciudadanía no lo olvide.


A buen entendedor… Un Gobierno del Partido Popular garantiza la cercanía a la Iglesia Católica y la existencia de un cuarto poder en nuestro Estado de Derecho: La Iglesia y sus acólitos. Sed bienvenidos a la era pre- ilustrada.


El consenso que se tomó como referente para transformar esta sociedad española, hoy es la ausencia más notable de una oposición que aboga por la batalla en vez del acuerdo, en clara sintonía con los postulados aznaristas durante su periodo gubernamental. Que no escucha ni se deja aconsejar, sino que prefiere mostrar en público sus vergüenzas al más puro estilo “y tú más”, sin importarle la imagen o el bienestar de los ciudadanos.


Yo no quiero una sociedad así, ¿y vosotros?


Que el tiempo no os cambie.


viernes 3 de abril de 2009

CCM Y EL DESPROPÓSITO DEL PP




Caja Castilla-La Mancha es el sujeto pasivo de la semana. Con su intervención el pasado sábado por parte del Banco de España, ha pasado a ostentar el triste honor de convertirse en la primera Caja de Ahorros española en sufrir este proceso. Seamos sinceros, algunas cosas no se han hecho bien, y las apuestas por buscar en sectores de riesgo un incremento de las ganancias, ha sido el detonante que ha situado a esta entidad en la actual situación.


Y si ejercicio de realidad es el plasmado en el párrafo precedente, no debe serlo menos cuestionar la actuación que el partido en la oposición, el PP, ha tenido para con esta entidad y con el Gobierno Regional, acusándolo de todo tipo de tropelías. Llamémoslo cinismo o hipocresía. Es indiferente.


El PP se ha instalado en la mentira y en la falta de rigor de sus argumentos para tratar de conseguir, por la vía rápida, el tan ansiado Gobierno Regional. No importa quién sea el objeto de sus críticas; la vergüenza es algo que no abunda en los chicos de Génova, y disparan a todo lo que se mueva y huela a Socialismo.


La burda manipulación y la alarma innecesaria son dos de las asignaturas que deben completar en primera convocatoria quiénes deseen aspirar a un carnet de gaviotero. Y a los hechos me remito.


Ignacio López del Hierro, pareja de la secretaria general del Partido Popular, María Dolores de Cospedal, fue consejero de la Corporación Industrial de Caja Castilla La Mancha desde julio de 2007 hasta hace poco más de un mes, cuando dimitió al tiempo que otros consejeros, todos ellos representantes del PP. A su vez, el presidente de los populares en Toledo, Arturo García Tizón, era presidente de la Comisión de Buen Gobierno de la entidad hasta febrero, fecha en que presentó su dimisión.


El abandono de los representantes del PP se produjo en protesta por las conversaciones con Unicaja ante una posible fusión. O esa es la versión que dan.


Curiosamente, todas estas dimisiones coinciden con el periodo en que buena parte de los impositores de CCM acuden en masa a cancelar sus cuentas corrientes, detrayendo todo su dinero ante el anuncio de los populares de que CCM era un entidad poco solvente. En concreto, se extrajeron 527 millones de € en 8 días, de los que 103 fueron retirados el mismo día de la dimisión.


Como la falta de escrúpulos y el todo vale es la regla que impera en el convento pepeista –dicho lo de convento con toda la intención-, la madre superiora decide emprenderla contra la entidad bancaria con el único propósito de obtener rédito político, tratando de desprestigiar al Presidente Barreda, sin pararse a considerar la situación que una actuación de tal envergadura, podría generar entre los 3.000 trabajadores de la entidad.


No ha habido, desde que se ha iniciado esta actuación, ningún gesto o palabra de apoyo explícito a los trabajadores de la entidad. No se ha producido ningún acto de buena voluntad hacia los impositores de Caja Castilla-La Mancha.


En el colmo de la desfachatez, los Diputados Regionales del Partido Popular acuden a las Cortes Regionales, en fecha 2 de abril de 2009, a solicitar la apertura de una comisión de investigación que esclarezca los hechos acontecidos en CCM.


Mis escasas entenderas en los asuntos de la economía, pero sobre todo el sentido común, me llevan a pensar que una entidad que realiza su labor en el ámbito financiero no debe ser investigada desde un ámbito político. Si ha existido algún tipo de mala actuación, debe de ser el Banco de España quien determine tal extremo. Pero además, la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha no tiene ningún tipo de competencias sobre el control de las inversiones de CCM; debe ser el Consejo de Administración quien determine tales aspectos. Y, a decir verdad, las decisiones que en el pasado se tomaron sobre las inversiones a realizar se aprobaron por unanimidad.


Puede ser, entonces, que ante los hechos explicitados quepan muchas preguntas que quedan sin contestar, y que afectan a la lideresa manchega y a sus muchachos.


¿Por qué dimite hace poco más de un mes el novio de esta niña bien?; ¿tal vez tuviese conocimiento de alguna intervención futura en la entidad?; ¿por qué dimite Arturo García Tizón por las mismas fechas?; ¿por qué coincide su salida de Caja Castilla-La Mancha con tan furibundo movimiento extractor por parte de los pequeños ahorradores?; ¿por qué el Partido Popular no ha defendido, con la vehemencia que defiende otras causas, como la presunción de inocencia de Camps, Galeote o Trillo, a los 3.000 trabajadores de CCM?; ¿por qué el Partido Popular no ha tenido en cuenta la presunción de inocencia –si hubiese existido algún tipo de responsabilidad, que no ha sido así- de la Consejera de Economía y Vicepresidenta Regional, Marisa Araujo, y ha arremetido contra ella, solicitando su dimisión?; la retirada, en tan corto espacio de tiempo, de 527 millones de €, ¿ha podido tener influencia en la falta de liquidez de CCM?; ¿por qué los representantes del PP en el Consejo de Dirección de la Caja nunca se opusieron a las inversiones a realizar?; ¿por qué la señora de Cospedal, tan interesada por el devenir de Castilla-La Mancha, no ha tenido a bien comparecer ante la opinión pública para transmitir tranquilidad a impositores y trabajadores, y ha seguido los dictados marcados desde Génova?; ¿por qué Mª Dolores de Cospedal, tan castellano manchega ella, no tiene sus ahorros en CCM?; ¿por qué no ponen el mismo ímpetu en solventar los asuntos de Caja Madrid –cuando las barbas de tu vecino veas pelar…-?.


El PP vuelve a ejercer su docta autoridad en la materia de la hipocresía y el cinismo; el “todo vale” es el lema que, sobre un tapete de ganchillo cosido a mano, amparado bajo un cristal protector, permanece colgado en las sedes populares de todo el territorio regional y nacional.


Han agotado su credibilidad; la sociedad debe ser consciente del engaño manifiesto e interesado que llevan a cabo una vez tras otra, y no pueden quedar impunes. La firmeza de los votos tiene que ser la voz que los vuelva a situar en el lugar que, por derecho, les corresponde: la oposición per secula seculorum. Y ello, en buena parte, también depende de nosotros.


Que el tiempo no os cambie.


martes 31 de marzo de 2009

PP: PROGRESISMO POPULAR



El VIII Congreso de Nuevas Generaciones de Castilla-La Mancha contó con la presencia de la Presidenta Regional, y Secretaria General, del Partido Popular, Mª Dolores de Cospedal.


Como podéis imaginar, no se me perdió nada por aquéllos lares, aunque tampoco tendría inconveniente en mantener con ella un intercambio de opiniones, pues a la vista está que es una mujer sincera, y dice las cosas como son.


Supongo que la alocución que dirigiría al auditorio que la aclamaba, estaría llena de furibundos ataques a la gestión del Partido Socialista, tanto en el ámbito autonómico como nacional. Es de recibo advertir que tampoco le queda a la lideresa Sanchesca mucho margen discursivo, pues el Partido Popular no ostenta el gobierno en las administraciones señaladas, y sólo podría referirse a la “excelente labor” de Pulido en Cuenca, de Romero en Ciudad Real o de Román en Guadalajara.


E insisto en que es sincera en sus valoraciones; y a las pruebas me remito.


Europa Press, en un teletipo en el que daba cuenta de este evento el pasado sábado, recogía algunas de las palabras de la lideresa: “(…) instó a las nuevas generaciones a preocuparse del progreso, y no por el pasado. “El Partido Popular es el partido más joven, tiene treinta años, como la Constitución y como también tenéis Nuevas Generaciones. Por eso, a diferencia de las Juventudes Socialistas y de otras organizaciones juveniles, vosotros tenéis la ventaja de que no queréis mirar hacia atrás”, apuntó.


“No estáis interesados en la memoria histórica, sino que queréis mirar hacia delante. No nos interesa nada hablar de la Guerra Civil (…)”.


Cospedal no quiere hablar del pasado, porque como afirma mi admirado Umberto Eco, hasta los monjes tienen pasado.


Esta indefinida señorita madrileña que igual fríe una camisa que plancha un huevo, y que ha conseguido la cuadratura del circulo eclesial, siendo madre soltera sin varón reconocido que la ayudase en estos menesteres, hija de un ex gobernador de agricultura en la provincia de Albacete en tiempos de Don Francisco, no desea remover ese pasado, porque podría dejarse llevar por sus verdaderas inclinaciones ideológicas.


Y como bien afirma, las Nuevas Generaciones tienen 30 años; ¿acaso podrían tener más? Su existencia más allá del periodo transitorio no hubiese sido posible, principalmente porque abogar por un Estado Constitucional y de derecho –en la actualidad disponen de la defensa, en exclusiva, del estado español, aunando y superando las voluntades de la derecha franquista que renegaron de la Constitución-, además de ser imposible por el escaso margen participativo en la voluntad popular, hubiese sido morder la mano que les daba de comer.


He aquí el quid de la afirmación cospedaliana; esta señorita bien no desea que sus jóvenes cachorros miren hacia atrás, pues podrían correr el riesgo de ensuaciarse con algún desmán procedente de la posguerra; ¿para qué resucitar el pasado? Conocen a la perfección la máxima que afirma que los pueblos que olvidan su pasado, tienden a repetir su historia. Y la lideresa lo sabe muy bien; lo ha aprendido de sus mentores en esto de la política, de la Heroína de Bombay y de la Sílfide Sesentera de Palomares, amén de la teoría recibida por parte del Hombre que quiso ser Rey, y empezó por la boda de la niña en Monasterio a juego con el nacional- catolicismo.


Los líderes de esta derecha, personificada en Cospedal, no quieren que la historia sea removida. Tienen mucho que callar sobre las brabuconerías de algunos de sus antepasados familiares. Y ese recuerdo, aún presente en muchos de nuestros mayores, lamentablemente se va perdiendo en favor de un recuerdo aséptico, objetivo de libros de historia libre de valoraciones, sin mancha. La desgracia de un pueblo, sin vencedores ni vencidos. El resultado final que desean estos nietos del Régimen; unos por miedo; otros, la mayoría, por incultura.


Cospedal personifica una fantástica descripción que José Antonio Labordeta, en su libro Memorias de un beduino en el Congreso de los Diputados, hace de algún ex dirigente popular en el cuatrienio dictatorial que supuso la mayoría absoluta aznariana: hay personas que nacen ricas, se acercan a los círculos ricos y se dan el postín de emplearse en asuntos para ricos; a la hora de la democracia, se apuntó al partido de los señoritos, para seguir siendo eso, señorita.


Como diría Bob Dylan, los tiempos están cambiando; o mejor sería decir que nos los quieren cambiar.


Los señoritos y señoritas de limonada y Retiro, comunión diaria y castidad a lo Gloria Lasso, se han lanzado a conquistar al pueblo con sus proclamas pseudos- progresistas. ¡Miremos adelante!, ¡dejemos atrás el pasado! Mejor enterrémoslo, por lo que pueda aparecer, y convenzamos a los jóvenes ignorantes para que vean en el PP el partido del pueblo –desde luego, su apellido es popular-.


En ello andan.


La historia no puede ser olvidada; y esa es parte de nuestra labor como jóvenes progresistas que abogamos por la cultura y la educación como forma de avance, y para ello no podemos cometer los errores del pasado. Debe ser nuestro legado y nuestro testimonio. Que olviden quienes tengan motivos para esconder. Nosotros, nunca.


Que el tiempo no os cambie.

lunes 30 de marzo de 2009

A VUELTAS CON EL AGUA 2



Haciendo repaso de las noticias digitales, me he topado con la información que el pasado sábado publicaba El País Digital acerca de la manifestación, en Elche, en favor del mantenimiento del Trasvase.


Observad el siguiente párrafo: "(...) A la manifestación se sumaron regantes de Murcia, Castellón, Valencia y Alicante. Antonio Alberola, de 66 años y toda una vida en el campo de Mutxamel, justificó así su presencia: "Estuvimos en Murcia. Siempre hay que pedir toda el agua. Si nos cierran el grifo, estamos muertos". La protesta transcurrió prácticamente en silencio. No hubo consignas, ni ninguna referencia al caso Gürtel ni a la polémica de las facturas del alcalde ilicitano, del PSPV.(...)".


Es decir, al Levante hay que darle agua porque si no están muertos; ¿y a Castilla-La Mancha?; ¿y a los pueblos Ribereños?; ¿la escasez de agua sólo afecta a Murcia y a Alicante?